martes, 8 de mayo de 2007

privada y femenina

4 comentarios:

ana dijo...

Invito a hacer de este blog un almacén de experiencias privadas y femeninas (imágenes y/o textos), para la realización posterior de un proyecto artístico sobre las primeras masturbaciones femeninas de mujeres anónimas

ana soriano dijo...

No pretendo crear ningún discurso feminista, tan sólo invito a reflexionar sobre los tabúes que la mujer(niña) debe enfrentar para tocarse sin complejos, y todo lo que ello influye en su vida sexual posterior.

ana soriano dijo...

En pocos días colgaré el mío...

ana dijo...

"De muy pequeñita con unos 7 años ya me gustaba jugar con la Chabel y el compañero de la Chabel a que se frotaban, porque como no tenían ni agujero ni palito no podían hacer otra cosa... y ya con 8 o 9 soñé que me follaba a uno. Tenía un interés bárbaro por lo sexual y me jodía ser niña y no poder hacerlo, entonces empecé a frotarme con la pixa del babifeber, ¡¡jejej!! Pero la verdad es q servía de poco porque no la tiene empalmada (¡¡que es la representación de un bebe!! ¿A eso se le pude llamar pederastia? jejeejej), total que descubrí lo que era frotarme con la esquina del colchón de mi cama y después con la esquina de los asientos de los sofás de mi casa, no veas lo bien que me lo pasaba. Y alguna vez cogía un espejo y miraba a ver que tenía por ahí bajo, pero la verdad es q esto no lo hacía tan a menudo. Masturbarme con mis propios dedos me costó un poco más de edad, y cuando descubrí el chorro de la ducha fue una revolución en mi vida sexual privada, estimula como ningún consolador. Que sin embargo tengo uno, que vibra y todo, y es lo que menos utilizo, muy probable porque hace ruido...
Respecto a sentir rechazo por mi vulva, la verdad es q yo no soy un ejemplo de haberse sentido muy mal. Digamos que sabía que eso no debía hacerlo, pero me daba igual y de hecho eso le daba más interés al asunto. Pero cuando leí en artículos de Shere Hite (investigadora de la sexualidad femenina) que por sus estudios lo más común era empezar a tocarse sobre los 7 u 8 años (¡antes de tener instinto de procreación!) me hizo sentir mucho mejor. Antes de saber esto lo vivía como algo de lo que debía esconder a toda costa, algo de lo que hay que avergonzarse. Os acordareis, mis compis del cole, que el peor insulto que podíamos hacerle a una compañera era que se hacía dedos, y sin embargo sabíamos de sobra que los chicos se masturban y es normal."